HERNANDEZ, JESUS
Las grandes batallas de la Segunda Guerra Mundial han acaparado la atención de los historiadores y cautivado a un público deseoso de conocer los combates que marcaron el conflicto: El Alamein, Stalingrado, Montecasino, Normandía, las Ardenas, Iwo Jima, Okinawa, Berlín... Pero la realidad es que, de los aproximadamente veinticinco millones de soldados que murieron en la contienda, solo una pequeña parte, apenas uno de cada diez, perdió la vida en esos célebres enfrentamientos. La inmensa mayoría cayó en acciones bélicas libradas lejos de los focos de la Historia. Esta obra deja a un lado esos renombrados escenarios y se adentra en otros épicos combates que también se cobraron una terrible deuda de sangre, pero que hoy permanecen injustamente olvidados. Desde las estepas de Jaljin Gol hasta los atolones de Makin y Apamama, pasando por la jungla de Yenangyaung, el interior de Java, la disputada ciudad de Changsha la «Stalingrado de China», la penosa ruta de Kokoda, los pantanos de Buna-Gona, el infierno verde del cabo Gloucester, las cuevas de Biak o el desierto del Gobi, miles de soldados cumplieron también