CABRERA MORALES, CARLOS LUIS
Hablar de los judíos de la Castilla medieval es enfrentarse a prejuicios y a la ausencia de fuentes, tanto hebreas como romances. De hecho, por lo que respecta a estas últimas, apenas se registra la presencia del pueblo hebreo en unos escasos documentos notariales, hasta la entrada en escena de la Inquisición, cuya labor en solar hispano comienza a finales del siglo XV. Apoyado en la transcripción de varios procesos contra judaizantes avecindados en Medinaceli (Soria) en las primeras décadas de actividad de la Suprema, el autor recupera el pasado judío en la milenaria villa. En este estudio, la vida, con sus amores secretos y con declarados odios, queda al descubierto. Por lo que respecta al judaísmo local, además del grado de vinculación de los imputados con su antigua fe y con el cristianismo, se registran las instituciones comunales dependientes de la aljama (entre ellas, la sinagoga, falsamente ubicada en el beaterio de San Román), la antroponimia hebrea empleada o cómo se celebraban en la localidad las fiestas judías y el ciclo de la vida (nacimientos, bodas, ritos funerarios). Finalmente, se recogen las razones esgrimidas por los conversos para aceptar el bautismo, así como los nombres adoptados en la pila.