ARNAU FERNÁNDEZ PASALODOS
"Mi abuela, Rosita Sesé Miralles, murió el 1 de febrero de 2016 sin saber dónde estaba enterrado su padre, Manuel Sesé Mur. Dos guardias civiles le dispararon a bocajarro una tarde de enero de 1948 y desde entonces su paradero fue una herida abierta. Mi abuela se fue sin poder escuchar de mi boca lo que tanto merecía conocer: «yaya, sé los nombres de quienes lo mataron aquel día. Sé dónde lo enterraron».